Dar talleres es de las cosas que más disfruto en la vida. A veces las clases son en grupo y en ocasiones son privadas, pero todas agradables, divertidas y sumamente ilustrativas.
Enseñar me ha permitido conocer personas maravillosas de las cuales aprendo siempre algo. Me relajo, me divierto y siempre salgo muy contenta y animada esperando volver a dar un taller pronto.