La primera vez que vestí a un Niñito de la Rosca (lado izquierdo de la imagen), era un invierno en el que hizo mucho frío. Lo miré, y pensé que seguramente él también tendría mucho frío. Decidí tejerle un gorrito, una bufanda y unos calzoncitos.

Con el tiempo seguí vistiendo a todo muñequito de la rosca que cayera en mis manos, y poco a poco fui creando pequeñas historias y distintos personajes con ellos.

Espero que te diviertas con los Niñitos de la Rosca, tanto como yo.